lunes, 11 de junio de 2012

autopsia



"Alle Dinge sind ein Gift und nichts ist ohne Gift. 
Allein die Dosis macht, 
daß ein Ding kein Gift ist
Paracelso"

Sobre la piedra blanca
reposadas las costillas,
las mejillas congeladas
y mis venas que ahora ,
frágiles cables desflecados
parpadean débilmente.

Noto que no noto vida,
la vida estancada 
en las tortuosas alcantarillas
de mi cuerpo
bypass silente,
el pelo esparcido
tapizando la mesa
cómo una medusa negra y gigante,
coronandome el cuello,
triste neón fluorescente,
dónde las marcas de la pobreza
se pronuncia amoratadas
resaltando, 
mi defendido cadáver
de articulación dormida
y muñecas anquilóticas
de frío metálico, 

y los halógenos si,
palpitan potentes,
devolviendo la luz
que mi yo, ya no emite,
en la sala sólo
el zumbido de la corriente alterna,
reverbera en las esquinas:
"Material peligroso"
desde los carteles amarillos
una vieja calavera,
nos sonríe 
embalsamada a 10º formaldehido,
no estoy sola.

El ego, ya oxidado
se escurre decadente
enroscándose a las patas de la mesa
y eso es,
si,
es como mudar la piel.

La sensibilización no es dolorosa
ni placentera,
la intensidad ciega
no es posible apretar los párpados,
esquivar (sin suerte)
el espectro visible
que lastima las pupilas impasible,

pero se pueden imaginar unos pasos
una hoja 
que atraviesa limpia 
primero el pecho,
luego el abdomen,
después el vientre,
la presión del pulgar y del índice
por encima de la clavícula 
el tacto de látex
diseccionando el lienzo,
excitado,
el mármol volviéndose cálido
separadas las piernas
del vaho
tras la mascarilla,
bisturí plateado
centellea vulnerable
sobre la talla muerta,

él,
contempla fascinado
la belleza del arsénico.


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gules