miércoles, 14 de octubre de 2009

Emociones que me hacen sentir minúscula


Que entre acordes
te escuche más que a Dylan,
no es nada nuevo,
si admito que me empapo de música
para tenerte más cerca
siempre me va a faltar tiempo,
no sabré mitigar esa angustia,
pero soy adicta al cruce
a quebrarme la voz
al temblor en los labios
al micrófono abierto.
haciendo memoria
puedo decir todo lo que soy
o puedo escribirlo
a ritmo de blues.

No me cuesta imaginar
que no me merezco la suerte que tengo,
pero si,
que a veces ¡boom! puedan hacerme crecer tanto,
que ahora me falten sonrisas para dar
y que alguna vez estuvieron odiosamente difusas,
hace tiempo me convencí
de que no iba a tener cojones para querer a nadie
a tiempo,
para decir te quiero, que es de esas cosas
que dan miedo
por letales,
lo sé... diremos que por suerte.
luego dije “lo feo es no ser insolentes,
como fueron Adán y Eva”
que nunca hubiera sido así,
los telones caídos, los derivados de olvido,
lo peor siempre han sido los jodidos lunes,
los terribles febreros.
la música vacía,
el relleno de palabras
donde se entendía el silencio.

¿Has pensado lo inmenso que
sería escribir siempre de primeras veces?
primera vez que me arreglo como si contigo,
que me busco,
que te encuentro
y que no estoy
primera vez que no te entiendo diez mil veces
y primera que yo me de cuenta
que tú ya lo sabes,
que yo te comprendo,
que me comprenda algo menos
más allá de lo que soy, somos,
a veces nada,
y siempre todo.
no es vacío,
es el perfecto imprevisto
que te cambia, que te completa,
es más necesario
que aclarar ausencias,
porque todo es principio
(no existe mañana)
y todo es final
cuando la madrugada no avisa
y se desboca puesta
de mierda hasta las cejas,
siempre me va a pillar dormida
o terriblemente borracha.
al final nada,
entrañas húmedas
y arrugas en los párpados
lo que en realidad
viene a ser lo mismo.

Puedo decir que son noches de historias,
sueños,
copas de más,
goteras inevitables
por explicables,
no es la primera vez
que no se si bailar
o acostarme
y dejarme pasar,
hacer,
que un tren
me traiga a casa
con Jim,
que nos damos la espalda
para no admitir lágrimas,
de sobra sabemos
que sin amor no hay gloria,
todo lo demás es censura y pose.

Lo bello es que seguimos siendo mundanos,
conformistas,
nos hemos inventado
una realidad de mierda
para sentirnos seguros
y ocultar el desafecto
entre vicios y piernas
¡¡y a mí me parece J O D I D A M E N T E P R E C I O S A!!

y sí,
un día me convencí
de que no valía para lo eterno,
otro pensé que no quería que la gente
reflexionase por mi culpa
dije:
- ¡quiero follar! ¡quiero ser frívola y banal!
¡quiero drogarme!
-
hasta llegar al vértigo,
hasta que no me limite el yo,
hasta que me domine el impulso,
hasta que reviente
y lo ensucie todo de rojo
... así es como sería,
fácil,
tanto como para evitar Valiums de medianoche,
un día en que era yo
y me había dejado la risa esparciada
por la barra de un puto bar.
... una existencia
imperfecta a punto de salvarse,
... un océano de sensaciones
en medio de un paisaje hostil,
... un latido incandescente
de muerte y besos a partes iguales.
pero hoy,
dejé las “drogas” duras,
escribiré cosas puras:
- Pienso todo el rato en tirarte la ropa,
romperme las medias,
en dormir esta noche entre tus brazos
-
...
lo bello es no escribir,
lo alucinante es querer vivirlo

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