martes, 17 de diciembre de 2013

Rock City


Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
 Salmos 22:1

First I drink, then I smoke, 
start up the car and I try to make the midnight show
Kiss



Frente al esqueleto de la Santísima Trinidad,
como vía reconquistada por la mala hierba me crecía una marasma de solares vacíos,
las calles me abandonaron antes,

sentí la necesidad de volver a los viejos hábitos y me comí todas las inyecciones, duermo con una tortuga aguerrida desde hace veinticuatro años
mas nunca me acostumbraré a los muertos
recortados contra el inmenso cielo en las repisas en actitud casi bíblica desde los marcos, me velan.

Desayuno entre ráfagas de diez pies de cenizas frente a la General Motors,  
un Mojave apocalíptico de remiendos ocupa todas mis noches
la calavera de la cheerleader que mira con la sonrisa sardónica de los muertos,
mi padre mata a una serpiente amarilla que salió de entre las juntas de la cocina,
la idea de morirme me ponía el corazón a galopar,

entré en barrena,

Vi merodear a los mapaches entre los puestos de dátiles,
- aquí se empieza conducir deprisa - me dije
la orografía de neones contrastaba con el parpadeo de la moral, en venta,
también se muere siempre joven,

por eso, deslocalizada, inquieta,
me quedé expuesta a ras de los cazadores de marfil,
bajo la protección furtiva de otro enloquecido mantra,
inhabitable,
urdida la piel con las frondas de las palmeras con un látigo en las manos empecé por autoflagelarme,
Bienaventurada sea.

Como una playa sin océano tomada por los coyotes las dunas se deslizaban se reunían en manadas para aullar sus plegarias,
envolví el pan en un viejo boleto de apuestas hípicas,
después engrasé el tambor,

probé puntería en los restos de las fábricas disparando a la chapa de la Ford como lata de conserva y bang!
- en esta parcela sólo crecen ya volcanes ¡diablos!-
los barcos bogaron por la noche azul perfecta arrulló la paz música de fonógrafos de manivela,
tribales con raseros afilados las velas imponentes bailaban en las vigas, los escombros ¡también crecieron resplandecientes los metales!,
leonados, fieros,
el rastrojo se hizo espino y cercó el frío seco de los más altos trigales
delimitó sus márgenes,
su silueta, y arrojó la víctima a las timbas del crimen como una ofrenda
se impuso el opio metro a metro

llenose la escupidera de Dios abandonada de rostros,

y entonces los perros comenzamos por batir los Cielos.




1 comentario:

  1. #Ouyeabeibi! #OufackDixie! Sigues en la cresta, biefef, cada vez más cerca de volar sin que te esté sujetando el agua. Cada vez cierras más fuerte el puño que sujeta los latidos y eso mola, llenarse de cuanta más sangre mejor, heridas de guerra, granada de mano, anillas fuera y BUM
    Grande!

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gules