martes, 25 de junio de 2013

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Reptan rúbricos los trópicos en el trance intacto del transfondo
el juke box yace sincrético y Circe caldea el banquete de relojes raídos
iSOSceles mosquiteras éstas

errantes rocas crecen calígrafas arrullan la bajamar grillos de arpa regia
geométrico el eco se revela entre los pliegues de las fractales que la piel dubitativa muestra, recapitula hasta el paroxismo el héroe ebrio de moly y sin junturas el sol de medianoche se anuncia en las pupilas de una cáscara de nuez
Olimpia se repuebla y desteje las fieras glaciares apolilladas en las vitrinas pétreas del laurel
combustionan las gavillas de heno y limo resplandecen plúmbeas sombras de islas inescrutables que la garganta acuna con belladona
                                                  el soma se ha agotado

venenoso neologismo es la nostalgia cuando el futuro se retrasa cualquier tiempo presente es peor
y mientras se abrillanta el osario de flechas tuertas el desvelo impaciente busca en el contorno lava cáustica, y no, terracota de nuevo en los oídos
¡Sorrento es IKEA!
allí compramos las palas con que cavar nuestra fosa sueca,
la bañera letal de Casanova diez mil pesetas,
el horno de Sylvia cincuenta libras

camafeos de ónix para crímenes imperfectos ¡no hace falta que riegues ya tus plantas!
la historia envía misivas con remites maleables:
Oriente: troyanos
Obama: Egisto
Ronald McDonald: Agamenón

Pandémica es la piara de Elicias y Areusas valientes babosas de mal beber
Eea se desmorona
. . .
La Maga claudica
- - -
yo también
. . .



 Libro de los HipÓgrifos, capítulo 3º, versículos casi todos 

miércoles, 19 de junio de 2013

La nada

Al capitán Willard

Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo
(Salmos 82:8)

This is the end
(Jim Morrison)

.
Refulge ácido tras de los huesos Caronte el Estigio se desquicia concéntrico y yo traigo la rama dorada de los creyentes oblicuos y taxativos a los que sus alas de gigante impiden marcharse y descarrilados en la jungla-helicóptera sobre raíles la fiebre alienta de inmensidad sus cuencas indolentes hombres-albatros,

            Quise una misión y por mis pecados me la encomendaron
Aún cuando el NAPALM no mata hiere

qué hacer con esos hombres fabulosos que el bestiario acuña en las entrañas de Saigón
fosa monzónica de heraldos tristes donde hasta las serpientes mueren de sed,
todavía reverberan sinuosas la enjambrera de valquirias
    y el opio ya no alivia cuando,
¡cuánto más te he buscado despiadado acúmetro entre las ruinas de la clepsidra amarilla!

¡Oh, leitimov devaluado, acepta de mí este cáliz irracional, ecuestre
declama tríptico otro otoño circular sumidero blindado de meandros dónde las coordenadas de la guerra son i-rectificables y parapléjicas,
bendice el nombre con que solía acostarme!
  cuando solía,

Y cazaba pájaros-mortero hasta enrubiecer los cazas con que me mentía
   y me mentía
hasta pinchar las ruedas del autobús azul con demasiados ataúdes de repuesto que empañó de colectiva la memoria y empuñó sus tibias en la más tenebrosa casa de empeños

ahora qué hacer con este altar venenoso de inspiradores cadáveres donde el infierno impera sembrando de herrumbre el cuerpo errático
subyugado el verbo, devorado por las aspas del Ventilador batallo en las alambradas la más salvaje de las barbaries:

 Mi alma índiga de hambre sucumbe al son de los tambores 
 arrojadiza                                                                                         
    sólo se acuerda


           del horror… el horror




miércoles, 5 de junio de 2013

Este viernes 7 de Junio en el Centro cultural Valdebernardo


Hemos visto como se quitaba las gafas, se desnudaba de toda reliquia y se calzaba tacones de aguja fina para aprenderse el abecedario nocturno de un sólo trago, la hemos visto comer con las manos y hablar con la boca llena, y  ni con esas, lo juro, ha dejado de ser la más hermosa de las Pléyades,  la hemos visto cantar Like a Rolling Stone y emborracharse con Mahou cinco estrellas, acurrucada en los portales de San Vicente Ferrer en brazos de la fiebre, elegante, coqueta a veces altiva en las casetas de la Feria del Libro, dadivosa cada 21 de Marzo, portada en Playboy...  también la hemos visto seria, irreversible en los mares de Alfonsina, herida y triste de la mano de corazones en paro, a veces muerta demasiado joven...
la hemos visto indignada, valiente, SOLeada: armada de futuro,  hemos visto su cruz y su rostro y todavía no sabemos cuál nos gusta más,
                                                pero nos gusta y eso basta
Y este viernes, brindamos por Ella y si tú quieres puedes venir a hacer lo mismo, porque nos encantará verte, y a mí me encantará que conozcáis a este precioso grupo de poetas que tanto me están enseñando casi sin darse cuenta

¡CON MUSAS Y A LO LOCO!

RECITAL DE POESÍA DEL GRUPO DE LA BIBLIOTECA FRANCISCO AYALA

19,00 h -
Centro Cultural Valdebernardo, Bulevar de Indalecio Prieto 16
(Metro Valdebernardo L-9)




miércoles, 29 de mayo de 2013

l'heure verte

El vidrio exangüe de la risa de Allen Ginsberg prueba el delito,
su aliento a bourbon guarece mi nuca extenuada de aeropuertos cuellilargos con vistas a la inmensidad obscena de Arizona,
abiertas de par en par las salidas de incendios a estos mis nahuas de ayahuasca resbalan por las páginas de la obra de Keats
de un trago a otro yo te agoto Allen Ginsberg
en la noche de verano yo te leo Allen Ginsberg

amanece en Les Deserts de l’Amour, despertamos perros del alba xántica en los suburbios simulacro de Oklahoma,
a cara o cruz siempre la cruz, monedas líquidas 100 $ bebibles con que alquilar la música de cañerías en las reservas indias
mientras mis años se diluyen en callejones asfaltados de latas de cerveza
nuestra banda sonora se parece cada día a un November Rain
tan dueños de lo fatal,
nosotros

desmiembras páginas En el Camino 40º a la temperatura Farenheit 451 para suplir las bajas de los licores que han hecho mella en la cordura,
por tierras baldías exentas de todo genio
Sólo tú  A l l e n   G i n s b e r g  sorteas la lluviosa Tijuana


Y yo apuesto en las timbas espirituosas la ropa a crédito frugal como buscan los rendidos asilo en Las Vegas
razones para estar vivos
tú me bastas A.G
Tejados a los merodeadores de la etérea psicodelia interrogante agave el cuerpo destila penas que también nos sobran
&
Tú me bastas allen ginsberg
en esta atalaya de felices años veinte depredadores de aquellas noches parasiempre
en el altar de una barra que engendra escritos con la tinta indeleble del cristal

para sellar las bocas al fondo de un vaso de absenta quemamos los divanes con bidones de chicharras ambarinas
para desgarrar los isquion de sirenas atrapadas en los tragos del mezcal atragantarse hasta vomitar el sexo en los portales                           nos amamos pendientes del parquímetro

bestia límbica el presente irremediable, destiladero añejo de metrópoli sin luna
fugaz tugurio a la espera de la combinación exacta

sea digno tu nombre que mi voz cambia para aliviar tu ausencia e incólume reverbera
que no,

que Allen Ginsberg no está muerto



miércoles, 22 de mayo de 2013

Mecánica automotriz

un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la  Victoria de Samotracia.
F.T. Marinetti


En el meridiano cóncavo de una pastilla se puede borrar el caos refundar la tierra cromar la piel de acero tersa allá dónde el vasto Sur se extiende
y me he quedado emergencia desertora para montar tus hombros cien caballos las arterias se dilatan queroseno hierven los depósitos de acmé
tú que vences resistencias en cada una de mis válvulas
uno sólo de tus dedos me hace frenar y ven rueda abrupto a volantazos por caminos sin pavimento mis costillas
otro arráncamela me las juntas tengo de cinco en par tres puertas mi garganta Delorean
aduana sin más peaje esta cadencia runática dónde el aceite unge y crisálidas
llantas para aguantar motores del calibre superior yo soy                  poseo
y te acaricio en los retrovisores del sueño porque el pecado es una vía secundaria de surtidores llenos
y hace tiempo que me visten los frenos del fetiche que me aprueban en las curvas cada
Inspección
Térmica
Violenta
y tranquilo
he insonorizado tus huellas intermitentes y he roto la palanca desgarradome las levas de este árbol de más
súbeme las ventanillas desembraga mecanízame y la ropa desviste las correas inasibles que me sueldan
pujemos por hundirnos dónde todo es confín
que sean los frenillos tracción cardiaco el ritmo para amortiguar los golpes tengo híbridos los labios tintados del idioma infinito del carbón
terminal positivo la cadencia esplendorosa el cuerpo neumático corre y se recorre de motel en motel
pulmones de leña ahítos estallan para incendiar crisol caja de cambios certero temporizador cíclico del apetito al que el asfalto le sabe a poco
hazme millas te digo hazme kilómetros
desempolvemos tantas filias cómo en el cuerpo caben
descapótame la piel que aguantaré los choques
desguacémonos

quedemos en el chasis



lunes, 20 de mayo de 2013

Spoiler


Poemas hipógrifos son aquellos que han sido rechazados en la ITV del autor y a los que se les concede un plazo de tiempo indefinido para subsanarlos, de modo que quedan inmovilizados en el blog y pueden ser sancionados si se detectan fallos graves en su funcionamiento en los bares.

He dicho.

Pete dice que la mejor terapia para curar un corazón destrozado
es ir a pescar truchas a la luz de la luna

Diane, son las cuatro y quince de este martes 2 de Noviembre
y me pregunto si la consciencia podrá explicar, quizá este día,
porqué el perfume pretérito que emana cada uno de estos abetos,

anoche debí perder mi anillo,
tres asesinatos, Diane, los leo de un depósito a otro sin aburrirme,
de veras hay bosques sísmicos capaces de registrar la subida y la bajada de la savia,,

esta noche he vuelto a encontrarme tras las cortinas, Diane
y estoy convencido que son rojas porque sirven de atavío a los desnudos,
y sabe Diane, tengo un presentimiento,
pero el pelo encanecido de ese demonio, su baile inexplicable, Diane ¡cómo aturde mi sexto sentido!, ¡cómo degüella mi intuición!

hay una Venus dorada a la que a veces le faltan los brazos
pero yo sé que es una Lilith, Diane
como el silencio de una campana mutilada  le han extirpado el badajo hasta enmudecerla

Llegados a este punto no encuentro las cuerdas con que descifrar el mecanismo de este telón de gules,
y tras el expolio de las últimas fichas de mi escaque blanco,
me veo en el deber de afrontar el jaque

¡Y yo he visto ese fuego Diane,
el aceite quemado que mora en los ojos de Calígula tras la máscara de Laura Palmer!

Camina conmigo hacia la vorágine del miedo
pero no se preocupe Diane,
sólo rece para que haya tardas de cerezas tan ricas como éstas ahí fuera

y café,

ya sabe,
al despertar me gusta empezar las mañanas con una buena taza de café
más negro que una noche sin luna

***

 Queda inaugurado este desgüace a 2 de Noviembre LXVI , en el nombre de César Vallejo y col. 


sábado, 18 de mayo de 2013

rural


Te juro que lo intento,
por más que me muerdo las uñas mo consigo comerme los dedos
Vicente Drü

Yo tuve un trocadero de sueños dónde liaba mi sed con tu piel trigueña
un rosario aceitunero al que rezarle brava cuando el deseo naufragaba en brazos del invierno

cortaba tu sombra de espadaña a la medida de mi vientre
hacía viña mi cuerpo de majada intacta dónde vareaban furiosos locos de extrarradio

yo tuve a Lorca una noche en mi cama
y por ojos tenía dos águilas que devoraban la forma con que mirarme
que me hacían frágil antílope a su hambre
y me besaba con barro en las botas
y me volvía rastrojo a su embiste
y me gemía agotado sobre las encineras

yo tuve un campo de cráteres dónde sembrabas el viento en molinillos impares,
un palíndromo de retales que se labraba entre las enramadas
mientras fumábamos a las espera de otra Hiroshima celebrando la llegada del hacha
con la alegría de los locos sobre las cenizas que dejo el césped recién cortado

noches vírgenes de aceite enteras resbalando entre las tejas mi quebranto
mientras contemplaba la migración de altramuces de una gasolinera a otra
catorce veranos durante
tantas cosas que mis manos recuerdan sintonizadas en la radio local

el olor a mi pino infartado infectaba el corazón de mi padre a las puertas de esa navidad vodevil

yo tuve un rosal de tifones amarillos
y un hombre que era Lorca y dormía conmigo
y buscaba un nicho ronco y las respuestas sin curtir que prometían los romanceros del cante jondo
y me zurcía las venas con azada fina
y me subía tan alto que me mareaba

y no,
no lograba comerse los dedos
(le frenaban las uñas)